
El otro día, al salir de clase, mi amigo Raúl y yo decidimos hacer un plan para que nuestros padres nos dejaran ir al parque.
Cuando ya lo tenían pensado, tiraron sus mochilas y se fueron corriendo los dos al parque.
Las madres, cómo no, nogieron sus mochilas y se fueron.
Cuando llegaron los dos chicos, cogieron una pelota y se pusieron a jugar al fútbol, luego al pilla pilla, al escondite... y a todos esos juegos que a todos los niños le gustan.
Hasta la hora de cenar, que es cuando los niños, incluidos ellos, se van a casa a cenar, ducharse, ver la televisión y a dormir hasta el día siguiente con más energias.

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